
Un pedido llega en PDF y alguien vuelve a escribirlo en el ERP.
Llega por correo, en PDF o Excel, con un formato distinto según el cliente. Alguien lo lee, lo interpreta y vuelve a escribirlo.
Lo que cambia cuando el trabajo deja de ir de mano en mano.
Tres casos reales, anonimizados, y cuatro situaciones que vemos repetirse. El hilo es siempre el mismo: menos pasos a mano y menos decisiones paradas en la misma persona.
Los casos Sobre el terreno son proyectos reales, anonimizados por decisión de los clientes. Los demás muestran, de forma ilustrativa, cómo se puede montar un proceso parecido.
Se perdían metros entre el rollo que entra y la pieza que sale. La pérdida se conocía — solo que no tenía sitio.
1,8% desviación identificada en uno de los puntos medidos
Las solicitudes entraban por correo, teléfono, recepción y plataformas, y los sistemas no decían lo mismo sobre la misma disponibilidad.

Cada presupuesto empezaba buscando propuestas antiguas parecidas, y las respuestas a clientes se reescribían cada vez.

Llega por correo, en PDF o Excel, con un formato distinto según el cliente. Alguien lo lee, lo interpreta y vuelve a escribirlo.

Se abre el PDF, se copian los datos y la clasificación se hace una a una.

La información está en varios sitios y cada propuesta empieza casi de cero.

Un presupuesto necesita confirmación. Ha llegado una reclamación. El cliente ha pedido una excepción. El equipo sabe tratar el asunto, pero antes de avanzar alguien llama siempre a la misma persona.
Tráenos un proceso parecido. En 30 minutos te decimos si merece la pena tocarlo, probar una parte o dejarlo como está.